Entrevista al profesor e historiador Subrata Dasgupta en torno a la figura de Jagadis Chandra Bose

Desde el Nucleo Internacional de Pensamiento en Epistemología Ambiental (NIPEA) tenemos el placer de presentar la entrevista realizada al profesor, investigador, historiador y escritor indio (Calcuta, 1944) Subrata Dasguta. Dasgupta, quien en la actualidad es profesor emérito de la Escuela de Computación e Informática de la Universidad de Luisiana (Lafayette, EEUU), ha sido profesor invitado en prestigiosas universidades a nivel mundial (de entre las que cabe destacar la Universidad de Oxford, Cambridge, Aquisgrán, Oldenberg, la Universidad Simon Fraser, el Instituto Indio de Ciencias o el Centro para el Desarrollo de la Computación Avanzada (C-DAC) del Gobierno de la India). Desde 1993 a 2018, ocupó la Cátedra Eminent Scholar del Fondo Fiduciario de Ciencias de la Computación y fue director, desde 1999 hasta el año 2013, del Instituto de Ciencias Cognitivas de la Universidad de Luisiana. Durante gran parte de su contrastada trayectoria académica se ha centrado en estudiar la naturaleza histórica, epistemológica y cognitiva de las ciencias artificiales y, sobre todo, la informática como ciencia de lo artificial. Sin embargo, el interés principal por su trabajo en este espacio dedicado a la epistemología ambiental tiene que ver con el hecho de que, a lo largo de estas últimas décadas, se ha convertido, a través de sus artículos y del libro publicado en el 2000 (Jagadis Chandra Bose and the Indian Response to Western Science, Oxford University Press) en uno de los investigadores más destacados y reconocidos sobre la figura histórica del físico y fisiólogo vegetal indio Jagadis Chandra Bose.

Jagadish Chandra Bose (1858-1937), mediante revolucionarios estudios experimentales y de diversas demostraciones sobre los procesos vitales y las reacciones fisiológicas de las plantas a diversos estímulos con ingeniosos sistemas de registro de microelectrodos desarrollado a principios del siglo XX, descubrió que las plantas, al igual que los animales, tienen una vida compleja sobre la base de su uso de Respuestas o señales químicas y eléctricas para transportar y transmitir información. Llegó a comprender que las plantas también tienen receptores y conductores sensibles que codifican eléctricamente y propagan el estímulo interno y diferentes órganos motores eferentes con la función de controlar muchas funciones fisiológicas, incluido el crecimiento, el ascenso de la savia, la respiración, la fotosíntesis, la actividad motora y la respuesta al entorno. Esta perspectiva, que se oponía a la emergente filosofía materialista mecanicista victoriana de la ciencia, postulaba que todas las plantas, como exploradoras activas del mundo, poseían algo así como un sistema nervioso, una forma de inteligencia (medida por potenciales bioeléctricos) y, por lo tanto, exhibían funciones vitales y mecanismo fisiológico similar a los animales superiores. En retrospectiva y teniendo en cuenta los recientes avances en biología molecular, genómica, ecología y neurofisiología, se puede concluir que las teorías de J. C. Bose sientan las primeras bases para el desarrollo de nuevas disciplinas como la «neurobiología vegetal» y la «biosemiótica» que, en la actualidad, están contribuyendo a transformar nuestra visión de la naturaleza.

Con esta entrevista a Subrata Dasgupta y con la publicación en la sección Philosophia Naturalis de uno de los artículos del mismo autor, que NIPEA presenta en su traducción al castellano (Jagadis Bose, Augustus Waller and the discovery of ‘vegetable electricity’, Notes and Records of the Royal Society of London, 1998), se ofrece una panorámica de carácter introductorio para el lector interesado en torno a la figura de Jagadis Chandra Bose y su trabajo pionero en electrofisiología vegetal, cuyas implicaciones epistemológicas en la re-definición de los procesos constitutivos de la vida llegan hasta nuestra modernidad más inmediata.


 

Sé que es un poco complejo pero me gustaría pedirte, antes que nada y a modo de introducción, un pequeño ejercicio de síntesis y que situases en su contexto la figura de Bose para nuestros lectores hispanohablantes. ¿Quién fue, a grandes rasgos, Jagadis Chandra Bose y cuáles han sido sus aportaciones más destacadas para la ciencia moderna?

Jagadis Chandra Bose (1858-1937) fue el primer físico moderno de la India y, junto con su contemporáneo y colega, el químico P. C. Ray, uno de los primeros introductores de la ciencia moderna (occidental) en la India. Estudió en el St. Xavier’s College de Calcuta (actual Calcuta) y en el Christ’s College de Cambridge. En el St. Xavier’s, uno de sus profesores fue el jesuita P. Eugene Lafont, que fue precursor en la enseñanza de las ciencias en Calcuta y puede decirse que introdujo a Bose en la ciencia en una época en la que la enseñanza sistemática de las ciencias a nivel universitario en la India colonial (británica) era prácticamente desconocida. En Cambridge, como estudiante universitario del curso Tripos de Ciencias Naturales, Bose conocería y recibiría enseñanzas del físico Lord Rayleigh y del botánico Sidney Vines, que serían importantes en su vida posterior como investigador científico.

La contribución más importante de Bose a la ciencia moderna se produjo durante la primera fase (1894-1900) de su carrera como físico experimental: fue uno de los primeros en producir ondas de radio de longitud de onda de nivel milimétrico (ahora llamadas «microondas») y estudiar sus propiedades Sin embargo, en 1901 Bose abandonó su trabajo sobre las ondas de radio para convertirse en fisiólogo y biofísico vegetal, de tal forma que durante el resto de su vida dedicó su atención al mundo vegetal. En contraste con su muy sólido trabajo de «ciencia normal» (por usar el término de Thomas Kuhn) sobre física de ondas de radio, que fue aceptado por el establishment dominante en el campo de la física, el trabajo de Bose sobre las plantas resultó ser extremadamente controvertido en su época. Sin embargo, tanto como físico como científico de plantas, Bose fue muy admirado en su tiempo como un brillante inventor de los elegantes y delicados instrumentos y aparatos que utilizó en sus experimentos.

 

Hace unos meses, nuestro grupo de investigación llevó a cabo una breve presentación divulgativa en Bristol (UK) sobre la figura y los trabajos de Bosé (coincidiendo con la celebración de la European Society for Environmental History Conference) y llamó mucho la atención de los asistentes porque, para la gran mayoría, su obra fue un auténtico descubrimiento (circunstancia, por supuesto, totalmente opuesta a lo que ocurre en la India). Esto puede darnos pistas interesantes sobre la evolución histórica del trabajo científico de Bose en el contexto occidental. En la Europa de principios del siglo XX pasó de ser un científico de extraordinario prestigio (cuyo trabajo mereció un extraordinario reconocimiento internacional) a despertar, en la actualidad, un interés mucho más restringido dentro de campos especializados. ¿A qué crees que se debe esto?

Jagadis Chandra Bose and the Indian Response to Western Science (1999; edición en rústica 2009)

Como ya he señalado anteriormente, el trabajo de Bose sobre las respuestas de las plantas a los estímulos -y, en general, sobre la biofísica vegetal-, fue muy controvertido en lo que respecta a los científicos occidentales especializados en plantas (sobre todo estadounidenses). En mi libro Jagadis Chandra Bose and the Indian Response to Western Science (1999; edición en rústica 2009) hablo de cómo su investigación sobre las plantas suscitó tanto una gran admiración por parte de algunos como una gran hostilidad entre otros. Un comentarista de la época se refirió secamente a ellos como «boséfilos» y «bosefóbicos». Los boséfilos se sentían atraídos por la actitud holística de Bose hacia los mundos orgánico e inorgánico y también por su defensa de lo que he llamado la «tesis boseiana»: la idea de una especie de panvitalismo que informa al mundo natural. A los bosefóbicos les repelía precisamente este holismo y el «misticismo oriental» que percibían en sus investigaciones y escritos sobre las plantas. Su trabajo sobre las plantas, decían, no era ciencia sino filosofía. Y lo que es más grave, los bosefóbicos afirmaban que algunas de sus conclusiones sobre las plantas eran sencillamente erróneas desde el punto de vista científico. Creo que es justo afirmar que Bose desapareció de la conciencia de los fitólogos occidentales, en gran medida, por las opiniones negativas sobre su trabajo de sus detractores.

La actividad de Bose resulta de gran interés, puesto que, en cierta medida, pone de manifiesto la asimetrías de la política científica en el imperio británico y de las tramas de la diplomacia científica dominantes que orbitaban, en aquella época (estamos hablando de finales del siglo XIX y principios del XX), en torno a un eje referencial occidental. La agria disputa que Bose mantuvo con Augustus Waller en torno a la atribución sobre el descubrimiento de la electricidad vegetal (aspecto sobre el que has escrito en detalle) o con Guglielmo Marconi sobre las ondas de radio puede ser ejemplos paradigmáticos de ello. ¿Cabe interpretar correctamente a Chandra Bose bajo el enfoque de la crítica postcolonial? ¿En qué medida el sesgo colonial interfirió en una justa valoración de sus aportes a la investigación científica? ¿Hubo en aquel momento o a posteriori cierta re-interpretación política de su labor científica como factor de interés estratégico para fomentar el nacionalismo indio?

No estoy seguro de cómo responder a esto. Pero primero una corrección: que yo sepa, el propio Bose nunca se vio envuelto en ninguna controversia con Marconi. En mi libro dedico mucha atención a discutir su relación. En pocas palabras, no había ninguna relación. Es dudoso que Marconi conociera siquiera los trabajos de Bose sobre las ondas de radio y, desde luego, Bose no se refirió ni una sola vez a Marconi en todos sus trabajos. Esta llamada «controversia» fue el invento de otros para la causa nacionalista india. Pero yendo concretamente a su pregunta: la contribución de Bose a la física fue bien reconocida en Occidente, especialmente en Inglaterra. Por ejemplo, Sir J.J. Thomson, entonces el físico británico más destacado, describe su trabajo en su artículo de la Enciclopedia Británica de 1905. Fue nombrado caballero y elegido miembro de la Royal Society (FRS), principalmente por sus investigaciones físicas. Recibió subvenciones del gobierno indio (británico) para llevar a cabo varias visitas al extranjero y estancias prolongadas en Inglaterra con el fin de profundizar en sus investigaciones. En su vida posterior como fisiólogo vegetal fue, tal y como documento en mi libro, bastante agresivo en su solicitud de fondos para apoyar su trabajo y tuvo bastante éxito en la adquisición de recursos. Así que no fue el «sesgo colonial» como tal, sino más bien las nociones estereotipadas occidentales de que los indios eran incapaces de realizar investigaciones científicas modernas, lo que desempeñó un papel importante en la hostilidad general hacia su trabajo fisiológico acerca de las plantas. Sin embargo, no he encontrado pruebas de tal antipatía hacia su trabajo sobre las ondas de radio. Gracias al apoyo de Lord Rayleigh, sus artículos físicos se publicaron en las Actas de la Royal Society y fueron reconocidos en otras publicaciones periódicas muy conocidas de la época (como Nature y The Electrician).

Jagadish Chandra Bose. | Bibliothèque nationale de France/Wikimedia Commons [Licensed under CC BY Public Domain Mark 1.0]

En un reciente discurso de apertura que pronuncié sobre la física de Bose (publicado en el Indian Journal of History of Science -diciembre de 2018- ), documenté suficientemente también que los ingenieros contemporáneos (en su mayoría estadounidenses) han adoptado lo que yo interpreto como puntos de vista equilibradamente positivos en torno a la investigación de Bose sobre las ondas de radio. Debo decir, sin embargo, que los sentimientos nacionalistas de algunos comentaristas indios han hecho mucho más daño a la reputación de Bose como físico al crear el mito de que Bose fue injustamente privado de un Premio Nobel. No hay absolutamente ninguna evidencia de esto. (Añadiré algo más sobre esto al responder una pregunta posterior).

Otro de los aspectos que me llaman la atención de Bose es su defensa, frente a un modelo científico fisicalista altamente reduccionista, del valor y de la utilidad de la interdisciplinariedad y de la imaginación en la actividad científica, cualidades epistémicas que comienzan a resurgir con intensidad durante estos últimos años en ciertas líneas críticas de la filosofía de la ciencia. Desde ese punto de vista, aquí también Bosé asume planteamientos revolucionarios y pioneros que tal vez provocaron su progresiva marginación en Europa y Estados Unidos, y que acentúan la necesidad de que la ciencia asuma otro enfoque diferente. ¿Qué opinas al respecto de ello?

La filosofía de la naturaleza de Bose era, cuanto menos complicada, incluso a veces contradictoria.  Por un lado, no era un vitalista biológico ingenuo, tal y como se entendía la palabra en el Occidente del fin de siglo: es decir, que existe una “fuerza vital”, un “élan vital”, informando el estado de vida. Comentó, por ejemplo, que “lo fisiológico no es, después de todo, sino una expresión de lo físico-químico”, una afirmación reduccionista por excelencia. Por otro lado, como dice mi respuesta a la segunda pregunta, defendía un panvitalismo expresado en la tesis boseana -que toda la materia es viva-, lo que supone una versión más fuerte de su proposición de que «no hay abismo entre lo vivo y lo no vivo».  (He explorado el panvitalismo de Bose con cierto detalle en un reciente artículo publicado, en marzo de 2022, en Indian J. of History of Science). Pero entonces, a pesar de haber repudiado el vitalismo biológico en gran parte de su trabajo fisiológico sobre las plantas, la teoría de Bose sobre el ascenso de la savia (quizás su trabajo más controvertido) se reveló como una teoría fisiológica más que una teoría basada en principios puramente físicos, tal y como sostenían los botánicos occidentales contemporáneos de la época. Fue este trabajo lo que llevó a ciertos comentaristas occidentales a acusarlo de vitalismo (en el sentido biológico ingenuo). Sin embargo, fue la actitud holística y unitaria de Bose hacia los fenómenos naturales, tal como se manifiesta en la tesis boseiana, y el lenguaje en el que expresaba sus ideas en sus publicaciones sobre fisiología vegetal hicieron que los botánicos occidentales lo acusaran de «misticismo oriental». Podría decirse que el «orientalismo» occidental, en el sentido de Edward Said, se puso de manifiesto en esas observaciones.  Pero, en última instancia, creo que las investigaciones fisiológicas de Bose sobre las plantas fueron marginadas por motivos estrictamente biológicos, tal como se sabía o se creía en su época. Por ejemplo, las pocas veces que citó la literatura, las referencias fueron a obras de más de dos décadas. También estaba el hecho de que pocos intentaron, o lograron, repetir sus experimentos.

Retomando ciertos aspectos de la cuestión anterior, entiendo que Bosé lleva a cabo un análisis más de fondo, de carácter sociopolítico y moral, en torno al impulso privatizador de la práctica científica en la modernidad (haciendo incluso referencias explícitas a la ciencia industrial americana). ¿Es en este ámbito donde podríamos encontrar las motivaciones principales para que Bosé no registrase sus hallazgos? ¿Cuál es su reflexión de fondo en relación a los valores que deben guiar a la ciencia? ¿Hay aquí una influencia de sus raíces culturales?

Bose era bengalí (como yo). Y no se diferenciaba de muchos de sus contemporáneos (y amigos) bengalíes en su desdén por el comercialismo, al menos en el ámbito de la ciencia -la «ciencia pura»- y la búsqueda del conocimiento. No olvidemos que uno de sus amigos más cercanos fue el poeta/filósofo/compositor/novelista/cuentista/dramaturgo Rabindranath Tagore, el primer premio Nobel de Asia. De ahí la antipatía de Bose por “sacar provecho” de su invención de los transmisores y receptores de ondas de radio, como expresó indignado en una carta a Tagore, al ser abordado por un empresario británico. Pero dio la casualidad de que una adinerada admiradora estadounidense, una tal Sra. Sara Bull, lo persuadió para que solicitara una patente en Estados Unidos -y se la concedieran en 1904- para una especie de detector polivalente de ondas electromagnéticas que él denominó «ojo artificial». Sin embargo, no me consta que la patente diera lugar a ninguna explotación comercial por parte de otros (y desde luego no por parte de Bose o sus compatriotas) que le reportara ganancias monetarias. En definitiva, Bose era un purista, un idealista en lo que respecta a la ciencia.

Me llama la atención significativamente el hecho de que la trayectoria de Bosé es similar, en algunos aspectos, a la de otro de los grandes iniciadores de la electrofisiología de la época. Me estoy refiriendo, claro está, al médico y fisiólogo alemán Emile du Bois-Reymond. Ambos fueron excelentes inventores dentro de un campo científico en ciernes. Si te es posible, me gustaría que profundizases un poco más en esa faceta de Bosé como inventor de instrumentos científicos.

Como investigador de la creatividad, todavía estoy desconcertado por las dotes de Bose como inventor de instrumentos científicos. He sido testigo de varios de sus notables, elegantes y delicados instrumentos en condiciones de funcionamiento (gracias a un curador meticuloso y devoto) en el pequeño museo del Instituto Bose en Calcuta, el instituto de investigación que estableció en 1917 tras su jubilación como profesor en el Presidency College, y que sigue siendo un activo y próspero centro de investigación. Sin embargo, ningún estudioso de Bose (incluyéndome a mí) ha profundizado aún en las habilidades de Bose como inventor de instrumentos científicos, fabricados en las condiciones más primitivas con la ayuda de uno o dos artesanos. Otra cuestión no resuelta, mencionada en mi respuesta a la cuarta pregunta, es:  ¿cómo es posible que, aparte de un científico de las plantas -el austriaco Hans Molisch-, nadie más se haya molestado o haya conseguido recrear alguno de sus instrumentos de respuesta de las plantas para repetir sus experimentos?

El trabajo científico de Bose ha sido considerado, visto desde la perspectiva de la época presente, como una línea de investigación pionera en el campo de la biofísica, de la fisiología vegetal o, incluso, de neurobiología vegetal. ¿En tu opinión, cuál ha sido el impacto o el alcance del trabajo de Bose en la ciencia actual? ¿Hay algún campo en el que los planteamientos de Bose, a tu entender, sigan vigentes o que hayan cobrado una inusitada actualidad?

Por ejemplo y al hilo de lo anterior, ¿Es posible encontrar, bajo tu perspectiva, alguna línea de comunicación o continuidad entre los trabajos de Jagadis Bose sobre el “sistema nervioso” vegetal y las nuevas perspectivas orientadas a una especie de neurobiología vegetal o de una biosemiótica que la que plantean investigadores como Stefano Mancuso, Suzanne Simard, Peter Wohlleben o David George Haskell?

No estoy capacitado para evaluar las consecuencias de los trabajos de Bose sobre la fisiología de las plantas con respecto a los desarrollos posteriores o al «estado del arte» actual.  Sin embargo, según la electrofisióloga de plantas australiana Virginia Shepherd, “las conclusiones de Bose de que las plantas tienen…un sistema nervioso, una forma de inteligencia, de aprendizaje y señalización eléctrica a larga distancia en las plantas han ingresado en la literatura principal”. Ella continúa: ha surgido “una disciplina relativamente nueva, la neurobiología vegetal…”. Si este es realmente el caso, entonces Bose debe ser considerado como alguien cuyas ideas sobre la fisiología de las plantas estaban muy adelantadas a su tiempo.  En otro ámbito, como he señalado en Jagadis Chandra Bose and the Indian Response to Western Science, justo una década después de la muerte de Bose, en 1937, Norbert Wiener creó la ciencia de la cibernética, que conectaba los sistemas orgánicos y artificiales. Poco después, Alan Turing publicó su influyente artículo sobre lo que se denominó inteligencia artificial (IA). Si Bose hubiera vivido para promulgar la tesis boseiana a fines de la década de 1940 y principios de la de 1950, creo que habría recibido una audiencia mucho más comprensiva. ¡La triste realidad es que no vale la pena adelantarse demasiado a su tiempo en el ámbito de la ciencia (o la tecnología)!

Si te parece adecuado, entramos ya en algunos aspectos más específicos del trabajo científico de Bose. Cuando uno explora su trabajo de investigación, y así ha sido considerado por estudiosos de su obra, se constata en su trayectoria académica de Jagadis Bose un giro brusco y hasta cierto punto enigmático de su foco de interés y que calificas como el cambio del Bose como físico al Bose como fisiólogo vegetal. ¿En qué sentido es así? ¿Podrías describir los factores que llevaron a Bose a dar un paso tan importante en su investigación?

Tú desarrollas un interesante tesis consistente en el hecho de que ya no podemos hablar de dos Bose, sino de un tercero que se ha centrado fundamentalmente en la redefinición de lo vivo y lo no vivo y que se sitúa en un intervalo de tiempo relativamente corto, concretamente entre 1900 y 1902. ¿Qué razones o argumentos te llevan a realizar esta tercera tipología en la trayectoria científica de Bosé?

He caracterizado 1900-02 como el «período medio» de Bose. Fue entonces cuando publicó su primer libro Response of the Living and Nonliving (Respuesta de lo vivo y lo no vivo), en el que avanzó lo que he llamado la tesis boseiana, según la cual existe una continuidad en la capacidad de respuesta a los estímulos entre lo vivo y lo no vivo, y que no hay un «abismo» entre la vida y la no vida, lo que conduce a su doctrina panvitalista. (Como señalo más arriba, en un artículo reciente he examinado más de cerca los escritos de Bose de este período y el desarrollo de una sucesión de tesis boseanas que culminan en su panvitalismo: que en lo que respecta a la respuesta eléctrica a los estímulos la vida informa a todas las entidades naturales).

Sir JC Bose demonstrating “Plant autographs and their revelations” at the Evening Discourse, Royal Institution, London (May 1914).

Dejando de lado la validez científica de la tesis boseianas, este período, el del “Bose medio”, fue crucial en la evolución de Bose como científico. El Bose medio constituye el vínculo crítico entre el «Bose temprano» (el físico) y el «Bose tardío» (el fisiólogo de las plantas). La transición de Bose desde su investigación de las ondas de radio electromagnéticas -en el ámbito inorgánico- hasta su enfoque absoluto en las plantas y el ámbito orgánico fue, según mi interpretación,  esencialmente una búsqueda continua de evidencias para respaldar su tesis panvitalista. Si puedes conseguir un ejemplar del último libro de Bose, Plant Autographs and Their Revelations (Macmillan Co., 1927), comprobarás «un relato conectado y popular» del trabajo realizado en el Instituto Bose en pos de este objetivo. Para citar su ‘Prefacio’: » Al proseguir las investigaciones en la región fronteriza de la física y la fisiología, me sorprendió encontrar que las líneas fronterizas se desvanecían y surgían puntos de contacto entre los reinos de lo vivo y lo no vivo». La obra posterior de Bose, que abarca de 1902 a 1937, fue (utilizando la frase de Darwin) «un largo argumento» en apoyo de la tesis boseana y de su panvitalismo.   Estos últimos fueron los frutos del trabajo de Bose medio; y el trabajo de Bose medio no se habría producido sin la invención de sus receptores de ondas de radio por parte del «Bose temprano».  Hubo una cierta continuidad entre estas tres fases de la vida científica de Bose.

Es sabido que Bose, en su particular interpretación del estímulo o respuesta nerviosa como criterio de identificación de los vivos, se opone a la filosofía materialista mecanicista victoriana o incluso al fisicalismo continental que se introduce a partir de la segunda mitad del siglo XIX, en biología o en medicina (a través de la Escuela Fisiológica de Berlín de mediados del siglo XIX), y defiende un panvitalismo que, si bien iba a tener un tímido y breve repunte a finales del siglo XIX, iba a perder importancia como una teoría descriptiva de los procesos de la vida en el escenario científico occidental. ¿Cómo afronta Bose ir a contracorriente de los enfoques teóricos dominantes en los círculos científico-académicos de la Europa de la época? ¿Hasta qué punto el panvitalismo de Bose debería merecer alguna atención desde la perspectiva de la historia intelectual de la ciencia?

Curiosamente, el último Bose parece haber hecho pocas referencias a su Respuesta de lo vivo y lo no vivo. Lo más significativo es que, en contraste con la comunicación de su trabajo sobre las ondas de radio (principalmente en las Actas de la Royal Society, las reuniones anuales de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia y las famosas Conferencias de los Viernes en la Royal Institution de Londres), la mayor parte de su trabajo sobre las plantas se publicó o bien en libros masivos, en los que había muy pocas referencias a la literatura científica pertinente o, después de 1917, en Transactions of the Bose Institute, la revista interna que fundó poco después del Instituto Bose. Solo un puñado de artículos escritos por el último Bose aparecerían en revistas occidentales revisadas por pares. Para responder a tu pregunta, tengo la sensación de que el Bose posterior, especialmente después de la fundación del Instituto Bose, se aisló más o menos de la comunidad de fisiólogos vegetales occidentales.  Resulta revelador que la mención oficial de su elección como FRS en 1920 dé prioridad a su contribución a la física de las ondas de radio —“Ha investigado con éxito el comportamiento de la radiación eléctrica de pequeña longitud de onda”; sólo como una idea casi de último momento, se reconoce su contribución al comportamiento de las plantas: «los cambios eléctricos y de otro tipo que acompañan el movimiento automático o inducido de las estructuras animales y vegetales y, en general, el efecto de los estimulantes».

1915 / Photograph of Jagadish Chandra Bose at the home of Edwin Herbert Lewis in Chicago from the September 1915 issue of The Hindusthanee Student.

Un elemento que ha generado cierta controversia tiene que ver con las relaciones difusas entre las tradiciones filosófico-espirituales indias y la actividad científica de Bose (y aquí nos referimos al papel de Nivedita, asistente de Bose y discípulo de Swami Vivekananda). ¿Podemos considerar que el trabajo de Bose sobre fisiología vegetal y sus tesis asociadas a la idea de la unidad de todas las formas de vida y la continuidad entre lo vivo y lo no vivo fueron influenciados por ciertos enfoques del vedānta?

Es muy probable que el panvitalismo de Bose estuviera apoyado (quizá incluso influenciado) por la doctrina filosófica india del monismo: que «Todo es Uno», como escribiría a su amigo Rabindranath Tagore.  En sus escritos expresaría esta máxima varias veces, como por ejemplo en su afirmación de que la capacidad de respuesta de lo orgánico estaba «prefigurada» en lo inorgánico. Es muy posible que en esto haya influido el sistema de pensamiento Samkhya de la filosofía india, según el cual hay una continuidad de las cosas en el mundo desde lo más bajo hasta lo más alto.   Por fe, Bose era un brahmo, una secta fundada en la década de 1830 en Calcuta que era una derivación no idolista y monoteísta del hinduismo en la que sólo existía el Ser Supremo.  El brahmoismo era una especie de unitarismo, y esto también puede haber desempeñado un papel en el desarrollo del panvitalismo de Bose. En la época de Bose, un gran número de intelectuales bengalíes se «convirtieron» al brahmoismo. Rabindranath Tagore, por ejemplo, era un brahmo; su abuelo fue uno de sus fundadores.

Pasemos, si te parece, a otra área que no podemos ignorar en absoluto y en la que Bose puede considerarse pionero. ¿Qué papel juega Jagadis Bose en el proceso de institucionalización de la ciencia occidental en la India?

Podría decirse que la contribución más significativa de Bose al nacimiento y desarrollo de la ciencia moderna en la India fue demostrar a los escépticos occidentales que la mente india era capaz de desarrollar el tipo de pensamiento racional que se creía necesario para hacer ciencia. Refutó con firmeza el escepticismo occidental (especialmente británico) ampliamente difundido a este respecto. Fue el primer científico indio en adquirir una reputación internacional. Dentro de su propio país, Bose se convirtió en un «modelo a seguir» para la primera generación de científicos modernos de la India que surgió en el primer tercio del siglo XX, muchos de los cuales eran sus estudiantes en el Presidency College de Calcuta.

Seated (L to R):Meghnad Saha, Jagadish Chandra Bose, Jnan Chandra Ghosh.
Standing (L to R): Snehamoy Dutt, Satyendranath Bose, Debendra Mohan Bose, N R Sen, Jnanendra Nath Mukherjee, N C Nag. / Photographic record no. 7 from the Satyendra Nath Bose National Centre for Basic Sciences Archive

Si nos centramos en las exploraciones biográficas más actuales de Bose, aún existen intensos debates sobre qué es fantasía y qué es realidad sobre su vida y obra científica. ¿Cuáles son los principales mitos asociados con Jagadis Bose?

Sin duda, los mitos más flagrantes sobre Bose eran (y siguen siendo) que: (i) “inventó” la radio antes que Marconi; (ii) Marconi “robó” su invento de una forma de receptor de ondas de radio llamado coherer y lo incorporó a su sistema de radio; y por tanto que (iii) Bose fue “privado” del Premio Nobel. Nada de esto es cierto. En mi libro he aportado pruebas de archivo que refutan firmemente estos mitos.   No hay absolutamente ninguna evidencia de que Marconi conociera el invento de Bose. El hecho es que Bose era un científico puro; la invención de sus aparatos de ondas de radio, por brillantes que sean (he visto la versión original en exhibición en el museo del Instituto Bose) era un medio para conseguir un fin: investigar las propiedades cuasi-ópticas de las ondas de radio. Nunca fue para desarrollar dispositivos prácticos (comercialmente viables). Marconi, por el contrario, era un ingeniero cuyo objetivo era completamente diferente. De hecho, ‘robó’ un invento y lo incorporó a su propio sistema, pero el creador resultó ser otro italiano, no Bose. Lamentablemente, estos mitos sobre Bose siguen prevaleciendo en los escritos populares sobre él, ¡todo por la causa nacionalista!

Noviembre de 1958 / Indian physicist J.C. Bose (seen here) at the University of Calcutta, flared out the end of a waveguide, demonstrating the horn antenna / Acharya Jagadis Chandra Bose, Birth Centenary